Si yo fuera presidenta, cambiaría la forma de trabajar de mi país.
Manteniendo siempre un orden, dejaría que las personas organizaran libremente su vida y trabajaran de manera más relajada, con horarios adaptados a cada uno en un margen amplio para coincidir en la toma de decisiones, pero sin estructuras ni tiempos obligados tan marcados.
Trabajarían para vivir, no vivirían para trabajar ahogados a final de mes, y se acostarían de manera relajada para dormir y descansar, no como se hace ahora para pensar en el trabajo y resolver problemas entre sábanas y almohadas. Si yo fuera presidenta, desayunaría con mis hijos todos los dias, les llevaría al colegio, iría a trabajar y les recogería en persona más tarde, en vez de que mis funciones de madre tuviera que hacerlas por obligación diariamente una persona ajena. Si yo fuera Presidenta del Gobierno, dejaría que la gente trabajara en su mejor momento del día, cuando ellos eligieran, exigiendo siempre un alto nivel productivo y un compromiso para que todo funcionara perfectamente. Como vivimos en la era de la comunicación, no perderíamos ningún mensaje y diariamente resolveríamos los problemas. La gente haría deporte, estaría más con su familia y amigos, iria al trabajo relajado, sin tensiones en la carretera, sin insultos en las grandes ciudades a primeras horas, sin atascos por ir todos a la misma hora punta, sin pisotones, en definitiva, sin estrés.
Habría menos enfermedades, se viviría en un entorno más relajado, se comería despacio, no existiría la comida rápida, cocinaríamos con más mimo y todo sería más sano. La gente estaría más contenta, habría más sonrisas, se trabajaría mejor y subiría la productividad en las empresas.
Si yo fuera presidenta dejaría de construir tanta vivienda cara y vacía y facilitaría una casa por familia, para que nadie se quedara sin techo. Obligaría a ayudar al tercer mundo, especialmente a los bancos y las personas multimillonarias, lo suficiente para salir del caos tercermundista sin que afectara prácticamente en la economía de los pudientes, y dejaría que cada cual hablara el idioma que le diera la gana, siempre con respeto y buena comunicación.
Si yo fuera presidenta, sería transparente y pediría al pueblo ayuda y colaboración en épocas de desconcierto en vez de dejarlo de lado, engañarlo y no dejarlo participar en la toma de decisiones. Entre todos, se llegaría a obtener mejores soluciones.
Si yo fuera presidenta, no dejaría construir hoteles en ciertas playas, que bastante explotadas las tenemos ya y me iría con mi familia a una tienda de campaña para que supieran lo que es dormir a la intemperie entre árboles y estrellas.
Si yo fuera presidenta, sería menos pesetera y me metería más en la mente de las personas.
Todo esto, sólo, si yo fuera presidenta…
TODO ESTO…NADA MAS Y NADA MENOS…Y POR MENOS DE TODO ESTO QUE HAS ESCRITO, A MI ME REGALARON EL OTRO DIA AL OPINAR EN OTRO LUGAR, LA CANCION “IMAGINE” DE JOHN LENNON…
PERO TE DIGO MARIA, QUE TODO ES POSIBLE…ES POSIBLE TODO LO QUE PODAMOS IMAGINAR O PENSAR, PORQUE LOS PENSAMIENTOS SE MATERIALIZAN, SON ENERGIA…
FISICA CUANTICA A PARTE, JAJAJA, SI TU FUERAS PRESIDENTA…TE SEGUIRIA…
Muchas gracias!!!!! Hay que pensar que podemos cambiar el mundo para cambiarlo…. Gracias por la canción
muy bonito regalo!!!!
Maria me encanta tu manera de ver la vida y filosofía. te apoyo desde muy lejos! animo!
Muchas gracias Rgj!!!